Contexto
Más de 150 años de historia avalan a ALBO como uno de los referentes de la industria conservera en España. Una empresa que ha sabido mantenerse relevante durante generaciones porque entiende algo fundamental: que su mayor activo no está en sus procesos ni en sus productos, está en las personas que los hacen posibles.
El reto
ALBO llegó a nosotros con una necesidad clara: construir una política de compensación y beneficios que estuviera a la altura de su trayectoria y de su gente. Una política que no solo respondiera a la nueva legislación de transparencia retributiva, sino que fuera más allá. Que permitiera atraer el talento que necesitan para seguir creciendo y fidelizar al que ya tienen, dándoles claridad sobre dónde están y hasta dónde pueden llegar dentro de la compañía. Y que hiciera todo eso desde un criterio claro: que la compensación no dependiera solo de qué haces, sino de cómo lo haces.
La solución
Empezamos por la base. Realizamos la valoración de puestos de trabajo que nos permitió establecer un diagnóstico retributivo sólido y objetivo sobre el que construir todo lo demás. A partir de ahí, junto al equipo de ALBO, diseñamos la nueva política retributiva para los próximos años. Una política basada en criterios comunes, transparente y sin tabúes, que permite hablar de compensación con claridad en todos los niveles de la organización. El acompañamiento no terminó con el diseño: estuvimos presentes también en la fase de implantación y en el seguimiento posterior para asegurarnos de que la política funcionaba en la práctica y no solo sobre el papel.
El impacto
ALBO tiene hoy una política retributiva que les da criterios comunes a medio y largo plazo, que les permite hablar de salarios con transparencia y que sitúa a las personas en el centro de su estrategia. Una base sólida para atraer y fidelizar el talento que necesita una empresa que lleva casi dos siglos demostrando que una organización no dura si no cuida a su gente.